Yo me declaro «musicodependiente». Adicto a las endorfinas liberadas por mi cerebro cada vez que escucho temas que acabo recomendando en un intento de que otros participen y compartan mi momento de felicidad real (al menos para mí).

Hoy hace más frío que la semana pasada y, a esta hora, una vez atravesado el umbral de la medianoche, tenemos el mismo grado de somnolencia y además, nos hemos convertido en “Cenicientos DJ”.