Hoy volvemos a ser niños, estirados en los asientos de atrás del coche, mientras conduce nuestro padre y nuestra madre es el copiloto. En esta posición, sólo vemos la parte de arriba de los árboles, de las farolas, de los camiones y autocares que circulan en sentido contrario y las nubes.

Yo me declaro “musicodependiente”. Adicto a las endorfinas liberadas por mi cerebro cada vez que escucho temas que acabo recomendando en un intento de que otros participen y compartan mi momento de felicidad real (al menos para mí).

Un viaje en el tiempo en el que un grupo de científicos musicales, Los Blázqueztein, son transmutados en ondas sonoras y atrapados en el surco de un vinilo a causa de la sobre-exposición electromagnética de un cabello de Hertz.